El Templo del Arcade es una asociación sin ánimo de lucro dedicada a la conservación y difusión de los videojuegos, con el objetivo de preservar el legado cultural y técnico de las máquinas recreativas y el videojuego retro.
Si eres de los que crecieron echando monedas en una recreativa, o simplemente sientes curiosidad por los orígenes del videojuego, este es tu sitio. La realidad supera con creces la descripción.
Nada más entrar ya notas que esto no es un simple salón recreativo. El espacio se divide en dos grandes zonas: una parte más museística, con consolas, microordenadores y curiosidades históricas, y otra dedicada a las arcades puras y duras, donde el sonido ambiente ya lo dice todo.
En total, el Templo alberga alrededor de 123 máquinas en perfecto estado de funcionamiento, entre arcades, pinballs y máquinas de pistola y de coches.
La parte de museo también sorprende. Desde diferentes modelos del ZX Spectrum y el Commodore 64 hasta rarezas absolutas que no se ven en ningún otro sitio.
Detrás de todo esto hay un puñado de apasionados. La asociación nació hace unos tres años con un grupo de 13 personas, y con el tiempo el núcleo duro se ha reducido a tres, que mantienen todo en marcha compatibilizándolo con sus trabajos habituales, sin descanso real entre semana ni fin de semana.
El mantenimiento es uno de los grandes retos. Algunas piezas son tan difíciles de conseguir que han tenido que comprar máquinas enteras solo para extraer un componente. Otros repuestos han llegado desde Polonia o Australia, y hay EPROMs originales de 1976 que no pueden sustituirse por versiones modernas porque la diferencia de milisegundos en la respuesta de frecuencia hace que la placa no funcione. Así de específico, y así de apasionante.