Han pasado más de veinte años desde que Aliens de James Cameron definiera para siempre cómo debía sonar, oler y sentirse el terror en el espacio. Y en 2006, Play Mechanix y Global VR decidieron que la mejor forma de rendir homenaje a esa película era meterte dentro de ella. Con una pistola en la mano. Sin pausa. Sin guardado. Sin piedad.
Aliens: Extermination te coloca al mando de una operación de limpieza de los Marines Coloniales de regreso al planeta LV-426. La Corporación Weyland-Yutani ha reprogramado sintéticos para proteger sus operaciones de bioarmas. La población xenomorfa está fuera de control. Y tú eres lo único que se interpone entre el caos y... bueno, más caos.
El argumento es exactamente lo que necesita un juego de pistolas arcade: suficiente para justificar que lleves veinte minutos disparando a la pantalla sin parar, y no tanto como para interrumpir el ritmo.
Aliens: Extermination es un light gun shooter en el sentido más clásico del término. Pantalla fija, oleadas de enemigos, gatillo que no descansa. Pero lo que lo distingue del montón es el arma: una réplica del Pulse Rifle de 10mm con lanzagranadas de 30mm integrado. La misma que empuñan los marines en la película de Cameron. No es un simple joystick con forma de pistola. Es una pieza que pesa, que tiene recámara, que se siente como se tiene que sentir.
El juego mezcla dos tipos de enemigos: los xenomorfos clásicos —rápidos, impredecibles, que aparecen por cualquier ángulo— y los <strong>sintéticos reprogramados por Weyland-Yutani, más lentos pero más resistentes y con armas a distancia. La alternancia entre ambos tipos mantiene el ritmo sin volverse monótono.
El lanzagranadas es el recurso para los momentos en que la pantalla se satura. Úsalo bien: tiene munición limitada y los jefes de fase lo agradecen.
Hay licencias de cine que se usan para vender un juego mediocre con un nombre conocido. Aliens: Extermination no es ese caso. Play Mechanix trabajó con Twentieth Century Fox para que cada detalle estuviera donde tenía que estar: el diseño de los xenomorfos, la estética industrial de LV-426, el sonido del Pulse Rifle, la presencia de Weyland-Yutani como antagonista en la sombra.
No es una película jugable. Es algo diferente: un juego que sabe exactamente qué partes de Aliens funcionan en formato arcade —la tensión, la acción en grupo, la sensación de ser siempre el que menos munición tiene— y las amplifica.
El resultado es uno de los light gun shooters con licencia más sólidos que ha dado el género, en una época —mediados de los 2000— en que el arcade ya no era lo que había sido pero todavía tenía cosas que decir.
ARCADE
8.5
NOTA
Aliens: Extermination
PLAY MECHANIX · 2006
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